El descenso de ríos a gran velocidad es cada día
una actividad mas practicada en nuestro país. Los ríos han sido
en otros países desde hace mucho fuente de diversión, así que las
técnicas y materiales han ido avanzando acorde con la demanda,
surgiendo otras modalidades cada vez mas espectaculares. Al
conjunto de deportes que tienen como base el descenso de ríos en
sus tramos rápidos se le denomina aguas bravas, estas se dividen
en otros deportes que están basados en el río pero que lo
afrontan de muy distintas maneras.
RAFTING
En el rafting, las embarcaciones son balsas neumáticas que albergan de 4 a 8 participantes, siendo una labor de equipo el conseguir llegar al final de la travesía sin volcar. Debido a las bajas temperaturas que suelen tener las aguas se usan trajes de neopreno que aíslan del frío y de la humedad; como las caídas no son desacostumbradas se hace imprescindible el uso de casco y salvavidas. Esta no tiene porque ser una actividad de riesgo, ya que nada impide a una familia disfrutar de una travesía por un río tranquilo, sin embargo para todos los que buscan emociones fuertes siempre pueden encontrar cascadas, descensos y rápidos de su gusto, tanto en la península como fuera de ella.
HIDROSPEED 
El Hidrospeed es ya una actividad de riesgo moderado-alto. Aquí la embarcación es un trineo de polietileno al que se agarra fuertemente el aventurero, para poder maniobrar e impulsarse lleva una aletas en los pies. Por supuesto, el uso de casco es obligatorio, al igual que el traje de neopreno si el río esta frío (suele estarlo) y el salvavidas. Esta modalidad aparentemente tonta aporta una sensación de movimiento trepidante que no puede conseguirse de otra manera. Las maniobras son muy rápidas y exigen del piloto un control total de sus posibilidades y un coraje fuera de lo común.
KAYAK
El Kayak o piragüa es la manera mas antigua y tradicional de
descenso, siendo quizás por ello un deporte olímpico. Se divide
en tres modalidades: K-1, C-1 y C-2. En la primera, el K-1 o
kayak se propulsa por una pala de doble cuchara (una en cada
extremo) manejada por un piloto que va sentado en su nave. Tanto
en el C-1 como en el C-2 los deportistas se sitúan de rodillas y
se impulsan con una pala de una sola cuchara.
Los C-1 los tripula uno y los C-2 dos pilotos. La actividad se
hace de riesgo cuando se desciende por rápidos o se saltan
cataratas de hasta 20 m. Para tipificar el riesgo se han
estableciendo cinco categorías que clasifican la peligrosidad de
una ruta de menor a mayor dificultad.
No es necesario comenzar a una determinada edad para disfrutar de cualquiera de estas actividades, pudiendo participar de ellas desde pequeños empezando en aguas mansas y siempre asesorados por un experto.
Para meterse en el agua a practicar cualquiera de estos deportes en la modalidad de riesgo es necesario poseer un aprendizaje previo y tener unos conocimientos mínimos, y, por supuesto, saber nadar. El piloto o los navegantes han de saber interpretar la dificultad de un río conociendo cuando esta por encima de sus capacidades. En el enfrentamiento con el río siempre pierde el deportista. Para salir con buen pie es necesario colaborar con la naturaleza sin imponernos, pero eligiendo el camino por el que ha de llevarnos.
Un deporte de riesgo no significa saltarse las medidas mínimas de seguridad, buscar el desastre o ser imprudente o inconsciente, estos deportes se practican por lo que se disfruta y para repetir la experiencia. Por ello no se deben eludir nunca las medidas de seguridad y seguir algunos consejos como los que mostramos a continuación junto con otros muchos que da la experiencia y el instructor:
- Utilizar siempre el equipo adecuado sin omitir los elementos
de seguridad.
- El recorrido debe programarse con paciencia y con tiempo. Deben
conocerse: los accesos de entrada y salida, la meteorología,
estado actual del río, localización de saltos y obstáculos,
equipos de auxilio próximos, etc...
- Navegar siempre en compañía.
- Nunca se debe navegar cerca de presas, aliviaderos o torres de
toma de agua.
- Elaborar un plan de emergencia: saber que hacer y a donde
acudir en caso de ser necesario un salvamento.
© Jaime Padilla Ruiz