El Scad Diving, abreviado Scad de suspenden catch air device (sistema de recepcion suspendido en el aire), se ha convertido en poco tiempo en el nuevo deporte de riesgo por excelencia, a pesar de que sus promotores lo anuncien como falto de riesgo.
El Scad nace de las limitaciones del puenting. En este ultimo la necesidad de cuerda resta (segun los mas "lanzados") gran parte de su alegria, ya que es un vinculo con algo firme, que ademas, puede traicionarnos en cuanto nos descuidemos. Los que preferian saltar sin sujecion hasta ahora les quedaba solo el paracaidismo (que es caro) o el salto base (que es muy peligroso ademas de ilegal).
Sin embargo, con la llegada del Scad estos problemas parecen solucionados. Esta actividad consiste en lanzarse desde una altura considerable para caer en una red suspendida bajo el saltador. Asi se eliminan los vinculos con algo firme y hace la experiencia mas pura al saltar sin ningun elemento ajeno a los que solemos llevar.
Es un salto de 40 m. para caer en una red suspendida a unos 20 m. del suelo. En el puenting la velocidad maxima es de unos 90 Km./h; en el Scad es de 140 Km./h. Para poder absorber el impacto que supone un cuerpo a tal velocidad, la red a sido construida con materiales muy elasticos ademas de tener un perimetro inchable que se deforma para recibir la energia de la caida, por eso la red ha de estar suspendida y no apoyada del suelo, debido a su gran deformacion. El viento es un factor muy importante que puede hacer que el saltador desvie su trayecto y que caiga fuera de la red o que esta se mueva. Por ello no se salta en dias de viento y la red se encuentra sujeta mediante cuerdas en sus esquinas al suelo.
La red y la plataforma de salto suelen verse colgadas de una grua; sin embargo hay quien salta desde helicoptero o alto de un precipicio para caer a la red suspendida por un aquel.
De momento, si queremos disfrutar de este tipo de saltos deberemos ir hasta Alemania, ya que es alli donde se ha sido inventado y comercializado. La afluencia de publico supera las 500 personas al mes. Un salto cuesta (al cambio) 50€; anuncian descuentos a los que se atrevan a repetir, quizas con la seguridad de que no lo van a intentar.
@Jaime Padilla Ruiz