VUELO A VELA

Podemos definir el vuelo a vela como volar dependiendo de las condiciones atmosféricas como único motor. Lo que antes era llamado vuelo sin motor en planeadores actualmente prefiere considerarse como de vuelo a vela en veleros, esto se debe a que antes se conseguían unos resultados muy distintos con los planeadores (muy cortas distancias y pocos minutos de vuelo) que con los modernos veleros y las nuevas técnicas que permiten alcanzar fácilmente vuelos de 5 horas (el récord está en 52 h.) y recorrer grandes distancias, no siendo difícil encontrar vuelos de más de l000 km. buscándose llegar a los 2000 Km.. No está mal decir que antes con el vuelo sin motor se planeaba y que ahora con los veleros se vuela. No debe confundirse un velero con un ultraligero, ya que estos poseen motor aunque su poco peso los diferencia de un avión normal.

No son muchos los que han visto volar un velero y los más inquietos de los que lo han conseguido siempre nos preguntamos cómo debe sentirse el piloto allá arriba, flotando en el aire y dependiendo de sus conocimientos y habilidad para encontrar las corrientes que le permitan seguir volando.

El vuelo a vela es un deporte que muchos consideran de riesgo, e incluirlo en esta sección no es para darles la razón, ya que si bien es cierto que es más peligroso que otros más comunes, es el desconocimiento de la actividad lo que lo hace parecer arriestado, y es que es uno de los deportes aéreos más seguros. Así que de nuevo me propongo salvarles de su miedo a lo desconocido o raro para introducirles un poco en este bello deporte y que así, cuando hablen de él ,bien o mal lo hagan con una base, aunque sea teórica. Hoy el vuelo a vela ha dejado de ser una actividad extraña y arriesgada, siendo ya un deporte consolidado, accesible al público, con un mínimo de riesgo y sencillo de practicar, donde lo más importante, como en casi todo, es querer.

 

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

Es en 1891 cuando la idea de volar planeando aparece como algo posible de realizar gracias a los estudios del alemán Otto Lilienthal, que tras diez años consiguió sus primeros vuelos planeados. Como precursor de la actividad sentó las bases del vuelo a vela mediante la observación de las corrientes de aire y sus experiencias. Murió en 1896, sus Últimas palabras fueron: "hacen falta víctimas".

Pero ya el fenómeno había comenzado, y fueron muchos los que acudieron a Alemania a formarse para volver luego a sus tierras para practicar y fomentar el vuelo sin motor.

Los pioneros en las primeras hazañas del vuelo a vela consiguieron grandes metas para los medios de la época, llegando a volar hasta más de 50 Km. Entre estos pilotos cabe destacar a Wiegmayer, Kronfeld y Hirt. Con la llegada de los estudios en meteorología se inicia una etapa nueva en este deporte, que abre las puertas del nuevo vuelo sin motor.

En España el primer hito lo creó Diego Martín en 1893, cuando logra un recorrido de 430 yardas (unos 390 m.) . Sin embargo no ocurre nada de importancia en el vuelo a vela hasta que en 1930 el gobierno español envía una comisión a Alemania para que se forme y formase en nuestro país y así contribuir a el avance aeronáutica, así se crea en 1932 el Centro de Vuelo sin Motor. En 1936 se crea el Instituto Nacional de Vuelo sin Motor. Tras la Guerra Civil es el Sindicato Español Universitario el que toma el relevo en el vuelo a vela.

 

CÓMO SE VUELA

Fundamentalmente lo que hace un velero es caer respecto a la masa de aire circundante, de modo que si el aire sube nosotros podemos subir con él despacio, pero no caemos con respecto al suelo. Es aquí es donde influye la habilidad del piloto, ya que será él quien guíe el aparato para conseguir encontrar las corrientes que le ayuden a ganar altura para luego caer en busca de más corrientes. Así es como pueden mantenerse horas volando y alcanzar distancias de cientos de kilómetros. De este modo comprendemos que es fundamental la experiencia del piloto para mantenerse en el cielo más o menos tiempo, reconociendo las zonas que le permitan ascender, ya que su altura es su combustible, pero no debe pensarse que ha de nacerse con un talento especial para volar, ya que con una adecuada formación y unas cuantas horas de vuelo pueden obtenerse resultados mejores de los que pensamos.

Para comenzar, el vuelo medio más común es el "remolque", generalmente es un avión (con motor) con un gancho en la cola que tirará del velero hasta alcanzar una cota en la que lo suelta para dejar que vuele solo. Más barato puede ser un torno que arrolle a gran velocidad un cable de casi 1 Km., aunque tiene sus limitaciones.

 

Para ganar altura debemos aprovechar las ascendentes, buscándolas donde se encuentren. Se denomina ascendente a una masa de aire que se eleva con respecto al aire circundante. Es por tanto necesario cómo y donde se crean las ascendentes para poder encontrarlas y valernos de ellas para seguir en el cielo.

 

Las ascendentes térmicas se producen al calentarse el aire en contacto con el suelo y subir por ser más ligero que el que le rodea, de este modo se forman columnas de aire ascendente que suelen ir coronadas por nubes denominadas cúmulos. Para subir en una de estas formaciones debe mantenerse el aparato dentro de la columna subiendo entonces en espiral. Pueden distinguirse estas ascendentes por las ya mencionadas nubes, por la orografía del terreno (un pedregal o un campo recién arado en verano emite más calor que un lago ), por las nubes de polvo que levanta el viento, por la velocidad de ascensión de humos o por que son usadas por aves de gran tamaño, de modo que no es raro volar acompañado de buitradas miembros ( y bien bonito que es volar a 5 m. de un buitre que mide casi 3 m.), también influye la intuición y, cómo no, la suerte. En invierno las ascendentes térmicas escasean, así que debe usarse el denominado vuelo de ladera o vuelo ortográfico. El aire al incidir mas, o menos perpendicular sobre un accidentes geográfico, asciende, siendo un buen medio para ganar altura dejarse llevar por ellas.

 

Para alcanzar grandes alturas se vuela en "onda de montaña". Al chocar el viento con una cordillera o gran montaña, tras esta avanza formando grandes ondas de aire que ascienden y descienden alternativamente. Así que para ganar altura debemos mantenernos en la "ola" cuando sube y dejarla al alcanzar la cima. De esta manera se han conseguido grandes alturas sobrepasando los 17.000 m. (cota sobre la cuál sólo vuela el 5% del tráfico comercial y militar).

 

DÓNDE VOLAR

Las tres escuelas "oficiales" en España son: la Escuela de Huesca, la de Ocaña y la de Somosierra, pertenecientes actualmente a "Senasa".

La Escuela de Huesca fue crea da por el grupo local en 1932, y posee una historia llena de récords de permanencia y distancia. Gracias a que tiene una ladera orientada a hacia el oeste en concordancia con el viento dominante pueden efectuarse vuelos de gran duración, como el de Vicente Juez de 52 horas y 36 minutos (que no está homologado como récord del mundo). La escuela se encuentra en el llamado Ceno de Monflorite (en el término municipal de Alcalá del Obispo) y posee unas excelentes instalaciones meteorológicas y servicios auxiliares, además cuenta con una pista asfaltada en parte de 600 m. En verano pueden encontrarse magníficas condiciones para el vuelo térmico y en invierno aprovechar los Pirineos para el vuelo en onda.

 

La Escuela de Ocaña está sitúa da a unos 70 Km. de Madrid lindando con la carretera de Andalucía (A-4), es la última en ser creada poseyendo una .posición privilegiada en mitad de una gran llanura que permite encontrar muy buenas ascendentes térmicas. En esta escuela pueden efectuar los vuelos para los distintivos superiores.

La Escuela de Somosierra gracias a su proximidad con Somosierra pueden efectuarse vuelos térmicos en verano y vuelos con apoyo ondulatorio en invierno. Posee una extensa ladera de 50 Km. de longitud en la que se puede obtener el "C" de plata.

Aparte de estos centros existen clubes privados que operan desde sus propios campos Fuentemilanos, Corral de Ayllon, Igualada, Benabam...), de modo que los costes de estos se abaratan de manera sustancia con respecto a Senasa al carecer estos de motivaciones económicas. En Ocaña se encuentra el Club Mora de Toledo y en Monflorite el Club Nimbus.

 

A pesar de las excelentes condiciones meteorológicas que posee nuestro país para el vuelo a vela que se encuentran entre las mejores del mundo, es triste ver la poca afición que despierta este deporte entre los nativos para ver como los que aprecian y disfrutan nuestros cielos son gente venida de fuera que nos envidia por poseer algo que nosotros no sabemos que existe. Esto se ve claramente cuando se habla del 29 de Julio de 1995 como uno de 105 mejores días que se recuerdan en el vuelo a vela, en el que se hicieron 14 vuelos de más de 1000 km. no participando ningún, español.

 

De las 8000 licencias actuales son apenas 300 las que están realmente activas convirtiendo a este deporte en algo extraño, exótico o una curiosidad. Para volar lo único que se necesita es querer sin tener que pertenecer a una clase acomodada o tener una cualidades especiales.

El vuelo a vela se mantiene hoy día en gran parte gracias a todo el esfuerzo e interés que ponen sus practicantes que se asocian en clubes y con su trabajo promocionan a la vez que disfrutan del arte de volar, para algunos Senasa no sólo no promociona el deporte, sino que además pone trabas, sobre todo a los clubes con los que comparte campo.

 

© Jaime Padilla Ruiz
Con la colaboración de: Club Nimbus de Vuelo a Vela
lgzfees@lg.ehu.es